História Amigos - Capítulo 1


Escrita por: ~

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Categorias Shingeki no Kyojin (Attack on Titan)
Personagens Eren Jaeger, Erwin Smith, Levi Ackerman "Rivaille", Mikasa Ackerman, Petra Ral
Tags Ackerman, Attack On Titans, Drama, Rikasa, Rivamika, Shingeki No Kyojin, Smith
Visualizações 37
Palavras 9.049
Terminada Não
NÃO RECOMENDADO PARA MENORES DE 18 ANOS
Gêneros: Drama (Tragédia), Ficção, Lemon, Romance e Novela
Avisos: Adultério, Heterossexualidade, Insinuação de sexo, Linguagem Imprópria, Nudez, Sexo
Aviso legal
Alguns dos personagens encontrados nesta história e/ou universo não me pertencem, mas são de propriedade intelectual de seus respectivos autores. Os eventuais personagens originais desta história são de minha propriedade intelectual. História sem fins lucrativos criada de fã e para fã sem comprometer a obra original.

Notas do Autor


Disclaimer: Los personajes de SnK son de Isayama, alias la llama suculenta que en el fondo shippea el RivaMika. (No trates de negarlo Hajime que yo lo sé, mi intuición súper intuciosa lo sabe)

Capítulo 1 - SECRETOS


AMIGOS

Sucumbían una vez más a la pasión, a ese frenesí vertiginoso que los arrastraba hasta el fondo de un abismo que parecía cada vez más no tener fin, Mikasa entregaba todo sin reparos, su corazón hacía mucho tiempo cayó en esa trampa llamada amor, misma en la que se prometieron no caer cuando iniciaron toda aquella locura.

Levi el socio y mejor amigo de su padre como cada año los visitaba para celebrar su cumpleaños, desde que comenzó a formar parte de la ‘familia’ quisieron sembrar en ella una imagen de él que distaba con la que tenía realmente.

Tenía trece cuando fue por primera vez a casa, Levi Ackerman regresaba de vivir en el extranjero y la última vez que la vio ella aún era un bebé en brazos, se sorprendió mucho al ver cuánto había crecido esa pequeña, que para entonces entraba en plena adolescencia, su cuerpo se hallaba en la etapa de los cambios y las hormonas comenzaban a alterarse al sentir la cercanía de un chico y ese día cuando él la abrazó y dio un par de besos en sus mejillas, sintió una descarga eléctrica que hizo estremecer por completo su joven e inexperto cuerpo.

La presencia de Levi se hacía más frecuente en la residencia de la familia, sobre todo en los períodos de vacaciones en los que usualmente se quedaba por dos semanas con ellos. No fue extraño que Mikasa comenzara a hacer de ese hombre el objeto de sus deseos efebos.

La mayoría de las veces era en la finca de sus padres donde la joven se deleitaba admirando la perfecta fisionomía de Levi, su madre más de una vez la encontró mirando a hurtadillas cuando este realizaba algún trabajo pesado, pues le encantaba el campo y ayudaba de vez en cuando a los empleados, como era de esperarse recibía la debida reprimenda y el recordatorio que él era como su tío y como tal debía considerarlo, cosa que cada vez se le hacía más difícil, a Mikasa literalmente se le caía la baba al verlo limpiar el sudor de su frente o simplemente observarlo trabajar sin camisa.

Durante muchas noches de amor en solitario fue el protagonista de cada una de sus fantasías, a la mañana siguiente se sentía culpable, como si estuviera traicionando la confianza de su padre al pensar en Levi de esa forma tan sucia, pero eso era algo que simplemente le era imposible evitar.

Gracias a la forma en como Levi la calentaba terminó perdiendo la virginidad en el asiento trasero de un auto con Reiner Braun el capitán del equipo de fútbol del instituto después de cumplir los diecisiete. Esa fue una de las mayores estupideces que hizo en toda su vida, pero la justificaba con el arrebato de celos que le dio ver a Levi llegar a su cena de cumpleaños acompañado de Petra Ral, su novia en aquel entonces.

Aún recordaba la sonrisa estúpida que se le dibujaba en la cara a la mujer cada vez que hacían un comentario referente a la ‘hermosa pareja’ que hacían. Si las miradas mataran, aquella noche en esa cena habría una carnicería con los restos de Petra esparcidos por doquier, no podía evitar ver a Levi y fulminarlo con la mirada, ¿No pudo llevarla otro día? ¿Por qué justo el día de su cumpleaños?

Él le daba una media sonrisa al verla en ese gesto, el imbécil se divertía de lo lindo con sus celos, en el fondo sabía que Levi estaba al tanto de sus sentimientos, pero claro, a sus ojos no era más que una mocosa caprichosa, el maldito nunca la vería como una mujer, siempre sería Mikasa, la hija de Erwin y Mary, sus amigos.

Aquella noche las miradas de reproche por parte de su madre no se hicieron esperar, estaba furiosa y no hacía nada por disimularlo.

«—Compórtate de una buena vez, Levi es casi un hermano para tu padre y jamás se fijaría en ti de la forma que quieres.»

Terminó cediendo a los regaños de Mary, a fin de cuentas tenía razón, pero no por eso podía sacar de sus pensamientos la imagen de él siendo suyo o viceversa... la gota que derramó el vaso fue verlo con su 'novia' en medio de un apasionado beso cuando creían que nadie los veía.

Petra era una mujer demasiado sosa, al verla apabullada ante las caricias de Levi se dijo que esa relación no duraría mucho, ese hombre era fuego en estado puro y lo que él necesitaba era una mujer de verdad, una que complementara su pasión, alguien como ella.

El bochorno en el rostro de Petra no se hizo esperar, tanto que terminó abandonando a su novio en medio del jardín para colarse en el interior de la casa.

—Sal de allí, sé que nos estabas espiando. —Le dijo Levi sobresaltándola del susto.

Se acercó hasta donde estaba parado, los labios rojos de él le dieron una idea de lo que sucedió hacía pocos minutos, tanto que no pudo evitar que se le hiciera agua la boca ¿Qué tenía esa insulsa para tenerlo que ella no?

La mano de Levi en su rostro la trajo de vuelta a la realidad, la cercanía era abrumadora, a tal punto que su corazón comenzó a palpitar de forma frenética provocando que su respiración se tornara irregular. Él desvió la mirada, fue como si algo lo desconcertara y tratara de pasar de ello, pero Mikasa no desaprovecharía esa oportunidad.

—¿Estás nervioso? —Preguntó juguetona atrayendo de nuevo su atención. La mirada severa que le dio por su desvergonzado coqueteo lejos de intimidarla hizo que se le endurecieran los pezones de expectación, Levi era un deseo que anhelaba saciar, masturbarse pensando en él —porque sí lo hacía— comenzaba a no ser suficiente.

Sacó valor de quién sabe dónde y rodeó el cuello del hombre tomándolo por sorpresa, él trató por todos los medios alejarla, pero al sentir su pecho contra el suyo supo que estaba a su merced, todo ocurrió muy rápido, los labios de Levi se encontraron con los de ella de forma violenta, ni en sus sueños más locos se imaginó sentirlo así.

Las terminaciones nerviosas de su cuerpo hicieron corto circuito, al principio él trató de no seguirle el juego, mas terminó respondiendo el beso igual o más apasionado que con su novia, para Mikasa fue la gloria sentir la fuerza de sus manos rodearla de forma posesiva, sus brazos se aferraron a los fuertes hombros masculinos y se perdió en aquel mar de sensaciones que Levi Ackerman la hacía sentir con un simple beso.

Era demasiado abrumador, hasta que las manos de él vagaron hasta posarse sobre su trasero y luego la pegó de lleno a su cuerpo, sintió la dureza de su miembro, al saber la reacción del cuerpo de Levi junto al suyo sí sintió que todo se fue a la mierda, quería todo de él.

Pero aquello solo duraría hasta que el juicio le volviera. La alejó por completo, le pidió olvidar lo que acababa de pasar y que aquello no se volviera a repetir.

Mikasa estaba hecha un manojo de excitación, no se creía que lo había besado, y mucho menos como él le respondió, estaba flotando sobre una nube, no le era indiferente y eso la tenía feliz. Aunque claro esa felicidad fue tan efímera como su beso, luego Levi tuvo que arruinar todo al decirle que lo que había pasado era un error, que no malinterpretara el estado de su amiguito creyendo que era la causante porque realmente ya estaba excitado desde su encuentro a medias con Petra. Se sintió una estúpida y esa misma semana se revolcó con Reiner, mandando al demonio la ilusión de una primera vez con él.

Si Levi era muy unido a la familia, el pequeño incidente de a poco lo fue alejando, sus visitas comenzaron a ser esporádicas, y la estadía en las vacaciones sufrieron el mismo destino, su madre nunca se enteró de lo que ocurrió casi en sus propias narices, y fue lo mejor, pues odiaría que le echara la culpa por ser la causante del distanciamiento del mejor amigo de su padre.

Los primeros meses para Mikasa fueron un infierno, extrañaba tenerlo cerca y la lejanía de él comenzaba a pesarle, igual los remordimientos, pero todos estos sentimientos remitieron en cuanto entró a la universidad, era una adulta y como tal comenzó a comportarse.

Maduró, dejó atrás los juegos, conoció a Eren Jaeger, su prometido, y pronto se graduaría de la universidad, ¿Qué más podía pedir? Su fijación por Levi quedó en el pasado, más al saber que él también se casaría con su novia de antaño Petra Ral, al principio creyó que le dolería, pero para entonces ya no era una niña, sabía hacia dónde iba y lo que quería de la vida, el amigo de su padre había quedado simplemente en un amor platónico de su adolescencia y nada más.

Mikasa ya no temblaba al escuchar su nombre, era solo una persona más en su vida, o eso creyó al reencontrarse con él en su casa durante una cena que celebraron sus padres con motivo de su compromiso. Ese día Levi acudió con Petra para festejar.

No negaba que los años sentaron de maravilla en el hombre, continuaba teniendo esa aura interesante que lo rodeaba, mas no era como para perder la cabeza. Petra continuaba siendo tan dulce como siempre, de cierto modo se complementaban.

Eren la acompañó durante toda la velada, misma en la que Levi no apartó la mirada de ella, no era para menos, ya no era esa adolescente en plena etapa de crecimiento, incluso podía decir que era mucho más alta que él ahora.

Levi se sorprendió aún más al saber que el chico a su lado no era simplemente su novio, sino su prometido. Aquella noche habló sobre lo importante del compromiso y se permitió alardear sus años de relación junto a la mujer a su lado.

Mikasa sintió algo de envidia, si bien su relación era estable, podía ver que Petra se desvivía por Levi de la forma en que Eren nunca lo haría por ella. Se los veía enamorados, más a Petra por supuesto, pero no pasaba por alto aquellas caricias inocentes de él —como tomarla de la mano y esas miradas cómplices— que al principio de esa relación no estaban.

Antes de que se marcharan Erwin amablemente habló sobre sus estudios de economía, Levi era un economista de gran trayectoria y como era de esperarse su padre le recomendó que lo tuviera en cuenta para su tesis, nunca estaba demás contar con alguien que tuviera su experiencia.

Y fue allí cuando definitivamente todo se fue al demonio, nunca debió aceptar porque estaría cerca de él y precisamente eso era un arma letal contra su cordura.

Por más que se dijo que Levi era parte del pasado no supo cuán equivocada estaba hasta la noche del desliz, el hecho de estar trabajando juntos en su tesis fue motivo para que de a poco se fuera creando una mal llamada amistad entre ellos, en el fondo eran muy parecidos y se entendían a la perfección, estaban en sintonía con lo que pensaba el otro y podían entenderse de una forma que sus parejas no lo hacían.

La presencia de Levi en el apartamento que compartía con Eren era más y más frecuente, su prometido mostraba gran admiración por la dedicación que mostraba el hombre por ayudar a la hija de su mejor amigo, aunque a ella le sorprendió escucharlo decirle a Eren que lo hacía por ella, porque a pesar de la amistad que lo unía a Erwin él la consideraba a ella también su amiga. No supo por qué sintió un tumulto de mariposas en el estómago al oírlo decir eso, pero esa palabra fue el inicio de todo.

Luego de la presentación de su tesis, que sobra decir que aprobó con nota honorífica, no pudo evitar hacer un brindis en compañía de Eren y sus amigos más cercanos, fue una sencilla reunión en su apartamento, asistieron todos: Armin, Sasha, Historia, Ymir, Jean, Connie, Marco y como no, Levi, a quien agradecía enormemente su paciencia durante todo el proceso de realizar su Trabajo Especial de Grado.

Como no era una fiesta y Eren pronto tendría que salir a hacer su respectiva guardia como médico residente en el hospital Shiganshina, pronto todos abandonaron el lugar, despidió a su novio con un beso en los labios y prometió esperarlo con un gran desayuno a la mañana siguiente, como acostumbraba a hacer los días que él tenía que trabajar durante la noche.

Quedó sola así que se puso a lavar las copas y tirar las botellas de vino que abrió durante el brindis, cuando terminó escuchó el timbre y pensó que se trataba de Eren, éste acostumbraba siempre a olvidar las llaves, además aún era temprano para su turno así que no le parecía extraño que se hubiera regresado.

—Siempre andas de despistado. —Dijo al abrir la puerta, sus palabras murieron allí cuando vio que no era Eren sino Levi quien estaba frente a ella—. Oh vaya, qué sorpresa, pensé que ya ibas camino a casa. ¿Se te quedó algo?

Él negó con la cabeza.

—La verdad es que tenía un regalo para ti, no te lo di antes porque no quería que se lo dieras a esos tontos. Es un simple detalle, ya sabes, por tu presentación.

—No te hubieras molestado. —Respondió aceptando la elegante bolsa que le tendía Levi.

Abrió los ojos como platos al ver el contenido de esta, dentro había una caja con una botella de vino blanco, pero no cualquier vino, uno muy caro, lo sabía porque su padre tenía en la bodega de la finca unas cuantas botellas de la misma cosecha y su valor rondaba los cinco mil dólares.

—No puedo aceptar esto, es demasiado. —Trató de persuadirlo para que se llevara el vino.

—Es un obsequio de mi parte, tampoco es para tanto. Acéptalo por favor.

—Levi no creas que no sé cuánto cuesta una botella de esas, ya en serio, me da vergüenza pensar que te hice gastar una fortuna por algo tan trivial como una tesis.

—No es nada trivial, fue tú presentación de tesis, misma en la que trabajamos mucho ¿O ya lo olvidaste?

Mikasa no pudo evitar sonreír con sus palabras. Él los consideraba un equipo.

—Bien, acepto el vino con una condición. —Él asintió aceptando cualquiera que fuera—. Que bebas una copa conmigo, solo así lo aceptaré.

—Pensaba que sería mejor que la abrieras en compañía de Eren, tal vez en una cena romántica, o alguna de esas cosas, ya sabes.

Mikasa negó, no lo dejaría salirse con la suya.

—Solo será una copa, no es como si acabaremos tomándonos la botella entera.

Quién diría que terminaría tragándose sus palabras, no solo terminaron tomándose todo el vino, sino que sacó otra botella igual que le había regalado su padre por su compromiso.

—Creo que ya no puedo más. Tenía mucho tiempo sin beber de esa forma.—Dijo él sentado en el piso junto a la mesa de centro cuando llevaban la otra botella por la mitad.

—¡Enano aguafiestas! —Respondió Mikasa atontada por el alcohol.

No pudo evitar reírse sola por su voz de ebria, la situación le era chistosa, nunca en su vida se imaginó ver a Levi así, no era para menos, el hombre no tomaba más allá de una copa de vino por cena, lo mismo que ella, era normal que terminaran borrachos cuando el vino que tomaban tenía un elevado grado de alcohol y no estaban acostumbrados a tolerarlo.

—Eren va a flipar en cuanto nos vea tirados en la sala cuando llegue.

—No seas estúpido. Dormirás en el cuarto de huéspedes, no pienso dejar que ensucies mi sofá.

Ella hizo un ademán de levantarse del suelo, pero más que eso terminó sentada encima del regazo de Levi. Él la tomó de la cintura al sostenerla, sus miradas se cruzaron y no pudieron evitar reír ante el accidente de la anfitriona.

—Al final eres la más borracha de los dos.

—Claro que no. —Le gritó indignada. Le dio un golpecito en el pecho y terminó por ponerse de pie.

Levi hizo lo propio, pero antes tomó el resto de la botella y lo llevó consigo hasta la habitación.

—Oye ni lo pienses, ya estás lo suficientemente borracho como para dejarte tomar el resto del vino. ¿Cuándo vas a entender que somos muy malos bebiendo?

Le quitó la botella y la puso en la mesa de noche, cuando se volteó lo vio acostado en la cama con los ojos cerrados y el traje que llevaba a medio hacer. Se sentó junto a él y comenzó a deshacer el nudo de la corbata, si lo dejaba así capaz y terminaría ahorcándose en medio de la noche.

Lo escuchó quejarse a medida que retiraba el saco y comenzaba a desabotonar la camisa.

—Deberías pensarlo mejor antes de intentar violarme. —Dijo en medio de un delirio al sentir las manos de Mikasa sobre la piel desnuda de su pecho, ella quedó estática ante sus palabras.

Él se levantó y la vio con gesto extraño.

—No quise decir eso. —Trató de enmendar su comentario.

—No, no me molestó en lo absoluto —Sonrió—, es solo que recordé esa noche. Tú dijiste que jamás sentirías ninguna atracción por mí ¿Recuerdas? —Dijo subiéndose a horcajadas sobre él con intención de 'provocarlo'— Por eso me sería imposible 'violarte'. —Completó haciendo entender que ella no era capaz de excitarlo.

Cuando trató de bajarse luego de demostrar su punto las manos de Levi la tenían sujeta de las caderas con más fuerza de la normal, lo miró a los ojos y un brillo extraño los invadió, su nerviosismo aumentó al moverse un poco más y toparse de lleno con el bulto en sus pantalones. Miles de cosquillas recorrieron su vientre, algo que durante mucho tiempo creyó dormido despertaba de nuevo.

Él recorrió su espalda y sus caderas por encima de la tela del vestido, Mikasa volvió a posar sus manos sobre el pecho de Levi, esta vez acariciando la dureza de sus pectorales, sus respiraciones de poco fueron haciéndose más pausadas, era surrealista todo aquello.

—Nunca creí sentirte así. —Dijo él llevando sus caricias a lo largo de los brazos de ella.

—Yo sí lo imaginé muchas veces. —Cerró los ojos al sentirlo dar una estocada a su sexo por encima de la ropa.

—Yo también lo imaginé, solo no creí que se hiciera realidad.

Antes de que pudiera decir algo rodó sobre ella aprisionándola contra el colchón y tomó sus labios con fervor, Mikasa no tuvo tiempo de reaccionar a sus palabras, solo sentía el calor de su cuerpo sobre el suyo, sus piernas como en un acto reflejo se abrieron para que se acomodara entre ellas.

Su vientre vibró y sus pezones hormigueaban queriendo ser liberados de la prisión de su sostén. Ansiaba sentirlo piel contra piel, luego de escuchar esa confesión su cuerpo entero entró en combustión espontánea. Como si le leyera la mente, las manos de Levi subieron su vestido hasta sacarlo por encima de su cabeza y dejarla solo en ropa interior.

—¡Mierda! —Lo escuchó blasfemar al verlo alejarse y contemplarla cubierta de encaje rojo, el color hacía resaltar la palidez de su piel, tragó en seco al sentir su mirada recorriendo su semidesnudez—. Haz crecido.

—Solo un poco. —Trató de obviar el comentario, no necesitaba que le recordara que la rechazó porque simplemente era una niña cuando lo besó aquella vez.

Él regresó hasta ella para volver a apoderarse de sus labios, luego de un rato deleitándose en el dulce sabor de su boca sus besos iniciaron un recorrido hacia el sur. Las manos de él se posaron sobre los tirantes de su sostén, la vio directamente a los ojos como queriendo su aprobación, inmediatamente asintió porque lo que Levi no sabía era que a él le permitiría todo y más. Nunca deseó a un hombre tanto como deseaba a Levi Ackerman, ese tonto juego desató todas las locuras que imaginó en su adolescencia, sus fantasías se estaban haciendo realidad.

Deslizó la prenda hacia abajo hasta dejar al descubierto sus pechos, con sus dedos dibujó un camino desde su cuello hasta éstos, allí se permitió delinear cada línea de ellos, al llegar hasta la cima de sus colinas se deleitó tocando y pellizcando la dureza de sus pezones, no pudo evitar arquear el cuerpo en respuesta, el contraste de la suavidad de su piel y la aspereza de sus manos era excitante.

Los besos de Levi recorrieron sus montículos hasta posarse en el valle entre sus senos, ahí no pudo evitar succionar con fuerza su piel y marcarla como si fuera algo de su propiedad. Y no estaba lejos de creerlo, porque una de las cosas que más odiaba durante el sexo era que la otra persona le hiciera un chupete, pero con Levi quería que la marcara en todos lados. Como si leyera sus pensamientos continuó dejando su huella sobre su piel.

Con su boca se apoderó de uno de sus pezones, comió de él y una de sus manos torturó el otro arrancando suaves gemidos de sus labios, Levi era tal y como lo imaginó, incluso mejor, hasta ahora solo había tocado sus senos y ella estaba en un estado de excitación difícil de disimular. Su cuerpo se estremecía con cada chupetón, con cada mordisco, con cada lametazo, sentir la humedad de su boca y el calor de su aliento la estaba volviendo loca.

—Levi por favor. —Suplicó desesperada.

Él volvió a besarla, en el camino se deshizo del molesto sujetador y sus manos bajaron hasta su pubis, comenzó a tocarla por encima del encaje jugando con ella, la humedad de la tela le dijo del calor que emanaba de su sexo, nunca en la vida había estado tan excitada, era Levi el causante de todo aquello.

Abandonó sus labios y se centró en admirar la planicie de su abdomen, se apoyó sobre sus hombros para verlo perderse en la perfección de su vientre.

—Sabía que te gustaba ejercitarte, siempre me pregunté cómo sería tocarte o besarte aquí. —Dijo besando y clavando los dientes en sus abdominales, lo vio tomar la botella de vino y vaciar su contenido en el orificio de su ombligo derramando un poco en el acto, tembló al sentir el frío líquido descender por su piel.

—No desperdicies el vino, recuerda que es caro. —Bromeó al sentirse empalagada con la bebida. Una sonrisita maliciosa le cruzó el rostro.

—No lo haré. —Dijo antes de introducir su lengua en el orificio y beber todo el licor.

Miles de descargas eléctricas se concentraron en su bajo vientre extendiéndose hasta su palpitante clítoris, estas se incrementaron al sentirlo saboreando su abdomen cuando intentaba limpiar el líquido derramado sobre su piel. Se tapó la boca con una mano para callar un gemido que amenazaba salir con fuerza desde lo más profundo de su ser.

Levi no se detuvo allí, al llegar a la altura de su sexo se permitió inhalar el aroma de su excitación, era una de sus más grandes fantasías, sentir la boca de él en ese lugar prohibido; su cuerpo se estremeció al mezclarse el calor de su aliento con el que emanaba de ella, la miró fijamente a los ojos y luego desgarró la tela de sus bragas para dejarlas hechas un amasijo de tela.

Se permitió delinear las marcas que la prenda con la fuerza empleada al romperlas dejó en su piel, por inercia sus piernas se cerraron con fuerza tratando de aplacar un poco la necesidad de su cuerpo por la liberación. Él hizo un poco de presión hasta abrirlas y dejarla expuesta para sí , se sintió vulnerable, más aun cuando los dedos de Levi se pasearon a lo largo de su sexo, deteniéndose en el lugar donde tenía un lunar muy secreto.

Sonrió ante la pequeña marca y continuó extendiendo la humedad entre sus labios y su clítoris. Gimió ante el contacto áspero de sus dedos, poco a poco su respiración era más entrecortada.

«Joder que termine rápido». Se decía.

La palabra placer tomó un nuevo significado cuando sintió el aliento de Levi rozar con su sexo desnudo y mucho más al tener sus labios, su lengua y dientes lamiendo, mordiendo y succionando toda su intimidad.

«Por Sina, Rose y María». Ese era el mejor oral que le habían hecho en su vida, una de sus manos se aferraba con fuerza a las sábanas y la otra se perdía entre la espesura de los cabellos de su amante alentándolo a que continuara, sus piernas lo aprisionaban con fuerza como prueba del gozo que Levi le brindaba.

El nudo en su vientre crecía más y más con cada nuevo estímulo, sus piernas comenzaban a temblar anunciando lo cerca de su culmen, faltaba muy poco para el final.

Mordió con fuerza su labio para silenciar el gemido arrollador que salió al sentir la lengua de Levi colarse en su interior, él entraba y salía de ella de una forma avasallante, no resistiría más.

—Dámelo todo Mikasa, no te contengas. —Lo escuchó decir al mismo tiempo que torturaba su clítoris con el pulgar.

El orgasmo que la atravesó la partió en mil pedazos, él continuaba bebiendo de ella y aquello intensificaba aún más su éxtasis, tanto que la dejó vagando a la deriva del más gratificante de los placeres durante unos cuantos minutos después de su liberación. Cuando volvió en sí Levi besaba su cuello y subía justo a la comisura de sus labios.

Con la respiración entrecortada tomó el rostro de él entre sus manos y lo besó con pasión, ese hombre era una droga para su cordura, su saliva se mezcló con su sabor, él sabía a ella y eso la encendió más, iniciaron una danza erótica entre sus lenguas, una en la que ninguno daba tregua del otro, su cuerpo pedía a gritos por él, era un deseo primitivo que quería saciar a como diera lugar.

Por suerte no la hizo esperar demasiado, en menos de lo que que canta un gallo se deshizo del molesto pantalón y los zapatos.

—Quisiera devolverte el favor pero de verdad necesito sentirte dentro. —Dijo en medio del errático beso que sus bocas compartían.

—Yo tampoco sé si pueda resistir un minuto más sin estar dentro de ti. —Llevó la mano de la muchacha hasta la prominente erección que pedía ser liberada de la prisión de los boxers.

Él se recostó en el espaldar de la cama, con la mirada la invitó a que hiciera con él lo que quisiera, gateó hasta dónde estaba Levi, tomó la tela del boxer y lo bajó hasta dejar a la vista la longitud del miembro que se alzaba imponente ante ella.

Tomó una bocanada de aire antes de subirse a horcajadas sobre él y rozar la humedad de su sexo con el suyo, sus pechos subían y bajaban al compás de su respiración, Levi los miraba embelesado. Movió un poco sus caderas haciendo que la fricción arrancara un gemido de placer a ambos.

Continuó moviéndose, de arriba abajo bañando con sus jugos toda la extensión del miembro masculino, sus manos se apoyaban con fuerza a su abdomen y las de él se apretaban en sus caderas al punto de dejarle cardenales.

Lo vio meter la mano entre sus sexos para tomar su pene y bombearlo un par de veces, ella hizo lo mismo por encima de la mano masculina se levantó un poco a fin de hacer espacio y luego lo guió hasta su entrada. Se dejó caer sobre toda la longitud de Levi, sentía como su carne se abría para recibirlo, era una sensación maravillosa, sus paredes se contraían a su alrededor apretándolo de una forma placentera.

Cerró los ojos al sentirlo completamente dentro, se sentía tan llena, tan plena, la respiración entrecortada de Levi viendo el lugar donde de hacían uno la hizo abrirlos de nuevo y deleitarse con la imagen, el sudor comenzaba a perlar su frente.

—Móntame Mikasa. —Susurró apretando los dientes al sentir como su vagina se ceñía sobre él.

Ella lo complació, se movió solo un poco para ver su reacción, ver el rostro de Levi Ackerman distorsionado por el placer no tenía precio, se armó de más valor y comenzó a subir y bajar a un ritmo más rápido, verlo echar la cabeza hacia atrás cada vez que su miembro era succionando por su sexo valía toda esa locura, amaba la forma en como apretaba los dientes para evitar que los gemidos fueran cada vez más fuertes.

Era consciente de la forma en que lo provocaba, así que aprovechó para volverlo loco aumentando y disminuyendo el ritmo paulatinamente, o cambiando el movimiento de sus caderas, verlo llevarse las manos a la cabeza era gratificante, y el sonido de sus gemidos no se quedaba atrás, no se consideraba una gritona durante el sexo, pero quería que él escuchara todo lo que le provocaba a ella.

Aprovechó la oportunidad de que atrajo su atención para ponerse a jugar con sus pezones, ese fue el detonante para desatar a la 'bestia'. Levi rodeó con fuerza su cintura y subió hasta ella para apoderarse con su boca de sus senos, la humedad de esta combinada con el acuoso choque se sus sexos acrecentó el tumulto de sensaciones que se concentraban en su vientre.

Levi tomó el control de la situación al aumentar de forma frenética el ritmo de sus embestidas, con cada golpe le arrancaba un gemido al tocar aquel punto que muchas veces a Eren le costó tanto encontrar, sentía su aliento sobre su cuello y esa sonrisita malvada cada vez que la escuchaba gritar. Sus manos nuevamente se posaron en sus caderas, apretándolas con fuerza, obligándola a que lo tomara más y más adentro.

Aquello era surrealista, nunca había dado ni recibido tanto durante el sexo, ya estaba cerca para dejarse ir, solo un poco más porque lo quería esperar, la mano de Levi se coló en su intimidad hasta dar con aquel núcleo de sensaciones, su interior se cerró más a su alrededor, las piernas temblaron a sentir la descarga que atravesó su centro y se dejó ir, lo sintió crecer más dentro de ella y el calor de su simiente derramarse en su interior.

Cerró sus piernas con fuerza a su alrededor y lo ordeñó hasta sacar la última gota de él, sintió su útero lleno, hacer el amor nunca había sido así de bueno.

Levi cayó de espaldas contra el colchón y ella lo hizo sobre él, sus respiraciones eran erráticas, sus pulmones buscaban la forma de recuperar el aire que la actividad física de minutos antes les había limitado.

El sueño no tardó en ser presa de ellos, durmieron abrazados al compás de la respiración del otro.

Cuando despertaron de aquel sueño de pasión la realidad cayó sobre ellos como balde de agua fría. Habían cometido un error, les habían fallado a las personas que amaban y sucumbieron a una torbellino de pasión que más tarde les pasaría factura.

Se suponía que eran amigos, los amigos no se besaban, no se tocaban ni se estremecían de la forma en que ellos lo hicieron. Tampoco deseaban que esa locura se volviera a repetir, porque aún después de arrepentirse terminaron haciéndolo de nuevo sobre la cama donde dormía con Eren.

Era una traidora de lo peor, porque alcanzó un orgasmo tan intenso agarrada de la mano de Levi justo en el lado de la cama de su prometido, su compañero. Se sentía sucia, pero tampoco podía negar que se sentía feliz, su deseo por ese hombre por fin había sido saciado, ¿El problema? Que nada parecía suficiente para ninguno de los dos.

Aquello no solo ocurrió esa noche, le sobrevinieron muchas más, comenzaron a trabajar juntos, sin dejar esa camaradería que los etiquetaba como amigos, él era un genio y ella su mano derecha, él el mentor y ella la alumna brillante que le seguía, él uno de sus mejores amigos, ella su única y mejor 'amiga'.

Una amiga que conocía cada parte de su cuerpo mejor que nadie, una amiga que dejaba las huellas de su pasión como arañazos en la espalda o chupones en el pecho, una amiga que sabía dónde tocarlo para encenderlo, una amiga que conocía la historia detrás de cada cicatriz.

Una amiga que se enamoró como una idiota cuando el trato para seguir sucumbiendo al fuego que los consumía al estar cerca el uno del otro fue solo sexo y nada de amor, un amiga que confundió los sentimientos de su 'amigo' con amor cuando se suponía que era a 'otros' a quienes debían amar.

Y todo porque un amigo no sabría cómo es el sabor de su piel, tampoco cómo es la geografía de cada centímetro de su cuerpo… un amigo no conocería cada marca oculta en él, no sabría sobre aquel lunar escondido en ese lugar tan íntimo, tampoco marcaría su cuello de la forma en que él lo hace.

Un amigo no conocería la miel que se esconde en sus labios, la ternura oculta entre sus besos, no sabría cuál era el sabor de sus lágrimas después de llegar al éxtasis entre sus brazos… tampoco sobre la amargura que la invadía después de cada adiós.

¿Cómo llamar amigo a quien le había entregado todo? ¿Cómo actuar la mañana siguiente como si nada pasara? ¿Cómo fingir que todo seguía igual cuando el corazón se le rompía en mil pedazos? ¿Cómo pretender que no sentía nada y que solo eran… amigos?

¿Cómo soportar saberlo de otra cuando sabía que era ella quien estremecía cada célula de su ser?

Amigo, amigo, amigo… esa palabra era su cruz y también su condena, porque por estúpido que sonara prefería mil veces eso que nada.

Nuevamente la sentía rodearlo de esa forma tan íntima y única en que ella lo hacía, por más que quisiera tener más de Mikasa era simplemente imposible, aunque la había deseado desde que era una mocosa la verdad es que nunca se arriesgaría a tener el odio de Erwin por hacerle eso a su pequeña, si su amigo se enterara de la insana fijación que tenía con su hija y de esa clandestina relación que ahora los catapultaba al placer más gratificante que jamás sintieron, era seguro que sería capaz castrarlo y después matarlo.

Desde que la vio con trece años le pareció la niña más linda y dulce del mundo, ella se sonrojó luego de que la abrazara y besara al recordar que la última vez que la había visto era aún un bebé en brazos que sus amigos acababan de adoptar.

El brillo en sus ojos gris tormenta era hermoso, como un ángel, en ella no había malicia solo inocencia, sus amigos habían hecho un trabajo estupendo, pensó en ese momento.

Siguió frecuentando el ambiente familiar de la muchacha y retomando los lazos de amistad que con los años que tuvo que vivir en el extranjero se vieron distanciados. Ella estaba en pleno crecimiento y era normal que en cada visita comenzara a notar los cambios físicos de la adolescencia, en su cumpleaños número quince fue consciente de cuánto había crecido esa niña en dos años al verla en un diminuto bañador cuando se disponía a darse un chapuzón en la piscina de la finca de los Smith. Se sintió el peor degenerado al sentir su miembro dar un tirón con la visión de su cuerpo semi cubierto.

Que el cielo lo perdonara, pero esa chiquilla ya no tenía nada de niña, el cuerpo de mujer que se gastaba volvería loco a más de un muchacho, y a él que no era precisamente un jovencito.

Muchas veces mientras ayudaba a los capataces con el heno para los animales, o cortando la leña aprovechaba para perderse en las curvas de sus pechos o las de sus caderas, se imaginaba apretando con fuerza éstas últimas dejando sobre su pálida piel la marca de sus manos.

Un día dio una vuelta hasta una quebrada que pasaba cerca de la propiedad de su amigo y lo que menos imaginó fue toparse con la imagen de Mikasa, que para entonces ya se acercaba a su décimo séptimo cumpleaños, tumbada sobre la hierba con el pelo húmedo, la camisa abierta con los pechos descubiertos y una de sus manos oculta entre sus diminutos shorts acariciando fervientemente su intimidad.

Para qué negar que tuvo una erección del tamaño de un obelisco y posteriormente un dolor de huevos por no darse amor como lo hacía Mikasa por considerarse un degenerado al excitarse por una 'niña' no tan 'niña'.

La imagen de Mikasa masturbándose lo persiguió hasta en sus sueños, en ellos la atrapaba con las manos en la masa, luego la acorralaba y terminaban haciéndolo en el agua o sobre la hierba. La mocosa de pronto se convirtió en una obsesión y tenía que sacarla a como diera lugar de sus pensamientos.

Fue entonces cuando apareció Petra, una mujer dulce y carismática, con aquella aura de inocencia que le recordaba demasiado a 'su sobrina', sí claro, como si él mismo se creyera la etiqueta de tío que le había dado Mary, la esposa de Erwin. Si la pobre mujer supiera los pensamientos impuros que tenía con su hija no le hubiera permitido estar cerca de ella ni a un kilometro a la redonda.

Petra fue su salvación, inició una relación con la joven enfermera y pronto se la presentó a sus amigos, éstos no tardaron en dar su aprobación, les parecía la persona perfecta para él, según Mary necesitaba alguien con la dulzura de Petra para equilibrar ese mal genio suyo.

Lo que sí notó esa noche fue aquella aura asesina que Mikasa desprendía por entero de su ser, la muchacha estaba furiosa porque hubiera llevado compañía justo la cena de su cumpleaños, algo le dijo ese día que no le era indiferente, le brindó una media sonrisa al imaginar que ella se tocaba esa vez en el río pensando en él.

El calor no tardó en alterar su cuerpo con la visión de Mikasa fantaseando con él. No tardó en abordar a Petra y tratar de descargar todo ese ardor con ella, pero su novia era muy correcta y hablaba sobre respetar la casa de sus amigos. Aceptó a regañadientes, y luego la vio desaparecer en el interior de la casa.

¿Ahora quién le bajaría la tremenda erección en sus pantalones? Y como si la invocara con sus pensamientos impuros, la vio escondida entre los arbustos.

—Sal de allí, sé que nos estabas espiando. —Le dijo. Ella dio un respingo del susto al saberse descubierta.

El resto fue historia, la mocosa le coqueteó, su miembro latió desesperado ante la idea de hacer cosas sucias con ella y se dejó llevar por ese deseo primitivo que lo embargó al sentir su boca sobre la suya. Por suerte su conciencia lo trajo de vuelta a la realidad porque sino esa noche habría cometido el crimen más excitante que jamás creyó estar tan tentado de cometer.

La desilusión que le causó después lo hizo ganarse el odio de la muchacha, sus miradas frías y sus malos gestos le dijeron que aquello tenía que parar, no era sano para ninguno de los dos y lo mejor era tomar distancia.

A Erwin no le extrañó, le dijo que estaba comenzando a formalizar las cosas con Petra y ahora más que nunca buscaba comenzar a construir su propia familia, éste entendió y se alegró porque al fin conocía sus prioridades.

Sus visitas se volvieron tan esporádicas al punto de ser nulas, cuando retomó su estadía en casa de los Smith, ya Mikasa no vivía con ellos porque se había ido a la universidad en Trost, lo que significó un alivio porque si bien ya no era una niña, seguía siendo la hija de su mejor amigo.

Petra continuaba a su lado y su relación iba camino al altar. Había aprendido a quererla y se sentía bien a su lado, no despertaba en él una pasión alocada como la de Mikasa, pero era 'feliz' y eso era lo importante.

A él lo transfirieron a Trost a hacerse cargo de la sede de la empresa donde trabaja en esa ciudad, al principio dudó al aceptar el traslado porque su insana obsesión vivía allí, luego se dijo que esa era una ciudad muy grande y era casi imposible que justamente se topara con ella, sus paranoias remitieron y aceptó el empleo.

Con lo que no contó fue con la mano negra de su 'mejor amigo' al recomendar que ayudara a Mikasa con su tesis y menos con que ésta aceptara. Durante la cena de compromiso se estaba haciendo a la idea que ella ya no sería libre ni él tampoco, ella lo había superado con ese tal Jaeger y él... bueno seguía intentándolo. Si ella pudo él también ¿No?

Y aquel simple acto desató toda aquella locura, la más maravillosa de todas.

Era un imbécil por creer que esos momentos robados en los que la hacía suya y la sentía estremecer eran suficientes para burlar a la triste y cruel realidad, ella era de otro y así debía seguir siendo, lo más que podía llegar a aspirar de ella era una amistad en la que le permitía algunas noches escabullirse bajo sus sábanas como un ladrón cuando todos dormían y no eran conscientes de la bajeza que eran capaces.

Dos 'amigos' durante el día, dos amantes en la noche a puerta cerrada, cuando regresó a ese apartamento después de la presentación no creyó que terminaría así, adicto a sus besos y a ella, porque su mundo empezaba y terminaba cuando estaba con Mikasa, nunca antes se sintió más vivo y muerto a la vez.

Embestía con fuerza su sexo, su cuerpo ya comenzaba a mostrar los indicios del orgasmo, deseaba enterrarse hasta el fondo y fundirse con ella, mordía con fuerza uno de sus pezones cuando la sintió dejarse ir en medio de un grito de liberación, seguía llenándola de él, la forma en que sus paredes lo succionaba lo tenían al borde de la locura, estar con la 'pequeña' Mikasa siempre era así de bueno.

Se corrió en su interior aún con los temblores de su reciente éxtasis, llenó su útero con su simiente la única forma en que sentía que la marcaba como suya, le encantaba derramarse dentro de Mikasa nunca sintió la necesidad tan grande de correr un riesgo tan alto aún sabiendo que ella se cuidaba.

Era irresponsable de su parte, pero era algo que estando con ella olvidaba por completo, una vez le preguntó sobre lo que pasaría si sus arrebatos de lujuria llegaban a tener consecuencias, él permaneció en silencio al imaginársela con un hijo suyo en el vientre, no negaba que la idea lo maravillaba, pero como era costumbre la realidad les daba una bofetada en la cara.

«Soy el padre imposible de tus hijos». Respondió borrando la sonrisa que se le había dibujado en el rostro solo de hacerse una idea con ello. «Y no creas que no he pensado lo que digo». Acarició con ternura la barbilla de su 'amiga' y limpió aquella lágrima solitaria que se derramaba en su mejilla a causa de lo que nunca sería.

Después de ese suceso Mikasa cambió, aún lo dejaba estar bajo sus sábanas, pero con cada despedida una amargura comenzaba a cernirse sobre ellos, cuando el peso de sus palabras los llevaba de vuelta a la realidad.

Ella era la mujer del doctor Eren Jaeger, él el marido de la enfermera Petra Ral, ella la hija de Erwin Smith, él era el mejor amigo de su padre, simplemente no podían lastimar a terceros por su egoísmo de caer una y otra vez en aquella desenfrenada pasión, los límites de esa relación hacía mucho que estaban marcados.

Sus respiraciones poco a poco se fueron acompasando igual que el latido de sus corazones, había sido tan intenso como las otras veces, pero para Levi lo había sido aún más al reparar en el detalle que ya no era posible desligarse de ella, Mikasa se había vuelto parte de su piel, y le dolía tanto como a ella llamarla 'amiga', quería gritar a los cuatro vientos que le pertenecía, que desde siempre lo hizo, y que nunca nadie la apartaría de él.

—Estoy embarazada. —Dijo trayéndolo de vuelta al presente.

Sus cuerpos aún permanecían unidos bañados en los fluidos del otro, la noticia lo abrumó sobremanera, tanto que se separó de ella como si solo el contacto de su piel quemara. Sintió frío ante la perspectiva de un hijo con ella.

—No te asustes, no es tuyo. —Aclaró para que se tranquilizara.

—Mientes. —La retó con la mirada

—¿Qué ganaría con eso? Eren y yo lo estábamos intentando.

—¿Y cómo sabes que no es mi hijo? —Preguntó tragando el nudo que se hacía en su garganta.

—No lo es punto. ¿Recuerdas eso que dijiste una vez cuando te lo pregunté? Dijiste que eras el padre imposible de mis hijos, pues ¿Qué crees? Yo soy la madre imposible de los tuyos... Tan sencillo como eso.

Levi quedó frío ante la explicación de Mikasa, era absurdo, en aquella ocasión se habló de una posibilidad, en esa de un hecho y la verdad era que ella estaba embarazada y lo más probable él era el padre de ese bebé.

—Ni lo pienses. —Dijo ella al verlo maquinando mil y un cosas en su mente.

—¿Cómo pretendes... —Sus palabras murieron allí porque Mikasa comenzó a hablar.

—No, ahora me toca a mí, te he permitido todo Levi, te he entregado todo y he dado mil opciones como para que tomaras una decisión de una vez por todas con respecto a lo nuestro, y tú en cada ocasión decidiste que era mejor dejar esto así, simples amigos con derecho a roce. Ahora no me vengas con que cabe la posibilidad de que este niño sea tu hijo. No lo es Levi Ackerman, no lo es porque tú lo decidiste así, este bebé que crece en mis entrañas podrá llevar tu sangre pero será otro quien ocupe tu lugar de padre.

Las palabras de Mikasa fueron como una bofetada en su mejilla o un puñal en el pecho, nunca nada le dolió más que eso, la furia en sus palabras lo descolocó, ella era como un volcán que acababa de entrar en erupción, mismo que terminaba de arrasar con todo a su paso.

—Mikasa...

—Ya es tarde Levi, mejor vístete y ve a casa, seguro Petra ha de estar preocupada.

Y así sin más lo despachó de su vida para siempre.

Fue difícil alejarlo de su cama, de vez en cuando aparecía medio borracho frente a su puerta y aún en esas condiciones lo dejaba entrar y hacerla sentir las dulces mieles del placer que solo conoció entre sus brazos, su vientre plano poco a poco comenzó a crecer formando aquella curva que él en muchas ocasiones besó y acarició con devoción.

Cuando creía que dormía lo escuchaba hablarle al bebé, su corazón se llenaba de ternura y dolor a la vez al sentir las respuestas de este a la voz de su padre.

La última noche que la visitó, antes de irse plantó un beso en su hinchado vientre y susurró aquellas palabras que le desgarraron el alma:

«Yo soy tu papá bebé, quiero que sepas que aunque veas a otro sujeto como tal, no pienses que no estaré allí contigo porque no te amo, porque lo hago y siempre lo haré, te amaré hasta el fin de mis días tanto como amo a tu mami, pero papá es un cobarde, no supe enfrentar el miedo a perder a la única persona que consideraba mi familia y en consecuencia los perdí a ustedes, algo a lo que realmente considero mío. ¡Qué irónico! ¿Verdad? Yo mismo decidí no ser tu padre y ahora me pesa la idea de perderlos, no cometas los mismos errores que yo Sören, bueno ese no será tu nombre pero es el que yo te pondría si fuera tu padre, ¿Sabes por qué? Porque es el nombre de un hombre valiente que luchó en muchas batallas, tan valiente que seguro no habría perdido a la mujer de su vida por miedo a la opinión de los demás. Yo quiero que seas fuerte y sobretodo valiente; Sören cuida a mamá como yo no supe hacerlo, no la hagas llorar como tantas veces lo hice, pórtate bien y sé un niño obediente. Ámala mucho, hazlo por los dos porque sé que en ti hay un pedacito de mí. ¿Sabes que siempre quise ser papá? Bueno ahora lo sabes, y fue con Mikasa con quién más anhelé cumplir ese sueño. Gracias por existir bebé, aunque sea desde lejos siempre estaré allí para ti».

Después de verlo partir no pudo evitar soltar las lágrimas que contuvo al hacerse la dormida, lloró hasta el amanecer ansiando el consuelo de su abrazo, cuando Eren llegó la encontró con los ojos hinchados y la nariz roja, él lo atribuyó a lo sensible de su estado así que prometió estar con ella y el bebé más tiempo, se tomaría unas vacaciones para cuidarla durante el último trimestre de gestación.

Se la veía distante, perdida en un mundo de quizás, uno donde ella y Levi podían estar juntos sin el peso de haber traicionado a todos. Uno donde pudieran expresar su amor libremente a los ojos de todos sin ser señalados.

El punto final de todo fue cuando casi al finalizar su embarazo Mikasa y Eren unían sus vidas en matrimonio, por más que quiso que Levi la eligiera por encima de todo supo comprender su miedo, no era tan egoísta como para lastimar a quienes depositaron su confianza en él, el lazo que lo unía a Erwin era tan fuerte que ella no quiso ser la causa para que este se rompiera, su padre nunca se lo perdonaría.

Eligieron la felicidad de otros a costa de la propia, algunos los llamarían estúpidos por sacrificarse de esa forma, pero era cuestión de principios, mismos que olvidaron al momento de dejarse cegar por la lujuria y la pasión.

Las decisiones que tomaron a lo largo de su vida trajo consigo sus respectivas consecuencias, quizás sus razones no fueron las más acertadas pero fueron las que escogieron seguir. Ellos fueron los arquitectos de sus propios caminos, mismos que tuvieron que bifurcarse justo en el punto exacto donde se toparon con el adiós definitivo.

Al momento del parto quien estuvo a su lado fue Eren, pero deseó con todas sus fuerzas que en su lugar estuviera Levi, lloró de emoción al tener a su bebé en brazos y más aún verlo abrir los ojos y toparse con ese azul hermoso que le recordaba a su padre. Era la cosita más perfecta que jamás vio, y era suyo.

Acarició con mimo la pelusilla negra que cubría la frágil cabecita, sonrió al verlo fruncir el ceño en esa cara de anciano que por lo común tenían los bebés, para ella el suyo era el más bonito que vio nunca.

Las visitas no se hicieron esperar, tampoco la euforia del orgulloso padre Eren Jaeger, al momento en que sus padres conocieron a su nieto su madre la vio con sorpresa al sostener el recién nacido entre sus brazos, Mikasa no supo porqué la mirada de Mary la sintió cargada de reproche

Lo que más la sorprendió fue ver a Levi allí, pensó que había ido con Petra, para su fortuna asistió solo, una excusa de que estaba cerca y Erwin le había dado la buena nueva lo llevó a conocer a su otra mitad.

—¿Puedo sostenerlo? —Pidió Levi a Mary, la mujer frunció el ceño al ver las miradas fugaces entre ellos, era lógico que para ella no pasaba desapercibida esa complicidad.

Él lo cargó por unos momentos, de las pocas veces que le vio sonreír en público esa fue la más dulce de todas, y era por el reconocimiento de los lazos de sangre que los unían.

Cuando todos se fueron y Mary quedó con ella para cuidarla no pudo evitar sentir el peso de la mirada sobre ella, su madre no decía nada pero no era necesario para saber lo que estaba pensando.

—Dilo de una vez por todas. Ya deja de asesinarme con la mirada. —Dijo neutral, esperando que se decidiera a encararla.

—Qué bueno que estás al tanto de mis sospechas, mismas que se comprobaron con la visita 'casual' de Levi. ¿Desde cuándo nos vieron la cara de idiotas? —Espetó la furiosa mujer.

La verdad no se sorprendía de la furia de su madre, no dudó en reprocharle su mentira y la discusión acabó con una Mary que no le habló en mucho tiempo a causa de su gran metedura de pata, pero el amor de la mujer por su nieto hizo que remitiera su enojo, tanto que prometió guardar su secreto aún en contra de sus principios con tal de que ese pequeño no sufriera como consecuencia de los errores de sus padres.

Aun en contra de los deseos de Eren por llamar al niño Alger, decidió llamarlo Sören como quería Levi, no dio más explicación que la que decía haber soñado que se llamaba así, solo Mikasa conocía el motivo de aquel nombre y lo éste significaba para sí.

Una tarde mientras su madre arrullaba al pequeño Sören la sorprendió al decirle algo que la aturdiría durante semanas.

«Viendo la creación tan perfecta que hicieron yo no me opondría a que huyeran y me trajeran más nietos como este».

Luego continuó haciendo ruiditos extraños para que el bebé se riera con ella. Era cierto, su hijo era el balance perfecto entre Levi y ella, la que era una razón para pasarse horas y horas contemplándolo en la cuna, se sabía enamorada de ese pequeño tanto como lo estaba de su padre.

«Levi no debería seguir negándose la oportunidad de ver crecer a mi nieto, al principio Erwin se molestará pero con el tiempo lo aceptará... Y más si le llevan una niña tan bonita como este príncipe».

Las puyas de su madre eran muy frecuentes, a veces incluso le aterraba que dijera algo relacionado a su infidelidad delante de Eren.

«Si yo lo perdoné no veo por qué Erwin no lo haría». Y allí estaban una y otra vez sus 'inocentes comentarios'.

Tanto la aturdió que terminó encarándola preguntando por qué tanto empeño en sacarle a Levi a cada rato, lo que más shockeada la dejó fue la simpleza con la que su madre le respondió.

«Porque los dos están fingiendo que todo está bien cuando ambos están siendo doblemente infelices, no es justo que por no hacer daño a otros dejen pasar esta razón que la vida les dio para estar juntos».

No iba a negar que las palabras de su madre siempre le daban una luz de esperanza, esas ideas locas sobre huir siempre rondaban su cabeza, definitivamente Mary Smith no era una buena influencia cuando se lo proponía.

Pero ella debía poner los pies en la tierra y aceptar que a pesar de haber sucumbido a la pasión, entregarle el corazón y darle un hijo a Levi, aquellos no eran motivos suficientes para arriesgarse a salir de esa mal llamada zona de 'amigos'... ¿O sí?


Notas Finais


N/A: Jelou, volví con otro RivaMika. Con respecto a este oneshot me gustaría continuarlo más adelsnte, me inspiré en una canción que se llama 'Amigo' de Malú y Melendi, si tienen tiempo pueden pasarse por Youtube o Spotify y la escuchan, es una canción bonita que desató la vena creativa. No sé si quedó del todo bien, seguro está medio chafa, ya después lo arreglo, creo.

Espero que les guste.

Bye, Lis xD


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